antes publicado en El fin de los tiempos
Espérame habitando la quietud
de los atardeceres por sus balcones
en llamas, incinerado de incertidumbre.
En la sal ensangrentada de un mar
ultrajado por rencorosos huracanes,
enfurecido a base de sueños marginados
y de promesas infieles que rezuman
ácidos cristalinos por tus ojos.
Ensartado por el sol en las púas de
una acacia venenosa, recluida en el
olvido [...]