He gastado un montón de tiempo y de tinta escribiendo sobre lo mal que se gestiona la seguridad vial en España, sobre lo ineptos que son tales o cuales políticos y sobre las mentiras de estas o aquellas decisiones administrativas. Y todo eso es, en mi modesta opinión y con los matices que se quieran, cierto. Pero hay una cosa de la que ni la DGT ni el Gobierno ni el Congreso de los Diputados tienen la culpa. La razón fundamental que hay detrás de la mayoría de accidentes de tráfico, de determinadas actitudes en la carretera y la que explica porqué y cómo conducimos como conducimos.
España es un país de ...
