El 21 de septiembre de 1.953 se celebró en San Sebastián una Semana Internacional de Cine que pretendía promocionar la ciudad de mano de los comerciantes; comenzó siendo un festival de categoría B, no competitivo, pero fue tal el éxito de su primera edición que el segundo año ya se llamó Festival Internacional de Cine, y en 1.955 la FIAPF lo reconoció como competitivo.
Al ser ya un festival competitivo se podían dar premios oficiales, y ahí nació la Concha de Plata, cuyos beneficiarios debían decidirse por un jurado internacional.
En 1.957, sólo cuatro años después de su nacimiento, pasó a ser un festival de categoría A, la máxima categoría del circuito internacional de festivales de cine, apareciendo entonces la Concha de Oro, el máximo galardón que este festival puede otorgar ( sin contar con el Premio Donostia, un galardón anual que premia la carrera cinematográfica). continuado
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