
Lo sé, lo sé. He leído todas las maravillas que Natxo os ha contado sobre él y desearía creérmelas. Desearía pensar que tiene razón en todo lo que dice. Es más, llevo tanto tiempo esperando que Ellos volviesen por sus fueros que me encantaría que me hubiesen demostrado lo que valen
Una vez más, creo, me pueden las expectativas y me faltan canciones. O a ellos les ha sobrado tiempo de cocción. Hay algo en Qué fue de ellos que, en efecto, te hace preguntarte dónde está aquel grupo que, cuando editó Lo Tuyo no tiene nombre, cogió lo mejor de cada casa. La ironía tecnopop de Astrud, los guitarrazos de Dinarama, la facilidad para el himno generacional de Los Planetas.
¿Qué fue de ellos? ¿De Ellos? Por aquí no aparecen más que a cuentagotas y con menos gracia. Su tercer disco no me captura, sino que siempre que me lo pongo acabo haciendo más cosas a la vez. Como para olvidarme de él, como para no tener que hacerle caso. Eso sólo me pasa con los discos que me aburren: cuando estoy escuchando un disco y me gusta, sólo lo escucho, punto, el resto del mundo es secundario.
Lo sé: estoy en minoría. En Hipersónica a todos les ha encantado. Mirad las listas de lo mejor de la primera mitad del año de mis compañeros; aparece en casi todas. Bueno, en la de la facción dura no, pero eso es lógico. Lo que no lo es tanto es lo mío. Y ellos, mis compañeros, y vosotros podéis decirme “lo tuyo no tiene nombre”. Pero no, no es lo mío: es lo suyo, lo de Ellos.
Dejémonos de torpes juegos de palabras.Hay canciones que se merecen llamarse cancionacas, pop de todos los quilates que queráis ponerle: ‘lo dejas o lo tomas’, ‘nada más puro’, ‘no te enamores’ y, quizás, ‘el anillo’, aunque con esta depende del rato. Por momentos me encanta (la letra es de las que engancha), por momentos me aburre. Pero del resto me sobran la mayoría. Me las saltó. Les falta todo lo que había antes, en el primer disco, y a ratos también en el segundo, del que hablo menos porque en aquella época no me apetecía tanto escuchar a Ellos y me llego menos.
Este verano sí me apetecía. Me sobraban las ganas. Pero se me quitan cada vez que me pongo su disco. A día de hoy sólo se me ocurren chistes malos cambiando el orden de los títulos de sus discos: “¿Qué fue de ellos? Ni lo se ni me importa”. Si queréis, vosotros me dedicáis lo que falta, pero es lo que hay. Eso es lo que siento con un tercer disco que ha tardado demasiado en llegar y que puede que me haya pillado a contrapié. De momento, no han superado su debut, pero es que cada vez se alejan más de él. Como diría Homer: “¡Me aburró!”
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