
Aán queda mucha pólvora por arder, muchas miradas al cielo adivinando o imaginando cada una de las figuras que miles de fuegos de colores forman en él y muchos gritos de “oh…” que saldrán de las bocas de todos los que se pasen estos días por la Aste Nagusia de Bilbao.
Y es que cada día a las 22:30 se detiene la ciudad. Ningún otro espectáculo atrae tanto la atención de todo tipo de público (ni el mayor de los conciertos) que cada noche lleva a cabo su ritual particular acercándose hasta su rincón secreto desde donde presenciar los Fuegos Artificiales.
Es, sin ninguna duda, el acto estrella de toda la programación, ¿será que por un momento nos parece estar un poquito más cerca de ellas?
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